Monday 22 february 2010
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17:46
Los jubilados argentinos están espantosamente mal pagos. Los estipendios mensuales que
reciben son literalmente ridículos. Sucesivas “leyes de emergencia” reducen los montos de las jubilaciones. Sin estadísticas confiables, sin embargo yo estimo que la mitad o más de los jubilados
argentinos cobran mensualmente menos de ₡ 250.- (doscientos cincuenta Euros).
He aquí la paradoja: a pesar de las magras sumas percibidas, todos los jubilados argentinos pueden acceder a tarjetas de crédito
internacionales (en especial, VISA y MASTERCARD); y también un sinnúmero de tarjetas de crédito de tarjetas de crédito de circulación limitada al territorio argentino (alcance que suele llegar a
los países limítrofes).
Ahora bien: un profesional acreditado, un comerciante, un industrial, puede peregrinar largamente sin obtener crédito alguno en nuestro
país. Es normal escuchar entre los trabajadores activos y los empresarios locales, la expresión: “el crédito no existe en la Argentina”.
A contramano de la imaginación más alocada, sin embargo los jubilados pueden recibir fácilmente créditos de entidades bancarias y financieras (además de
las ya mencionadas tarjetas de crédito), prácticamente “en el acto” , bastándoles con acreditar justamente lo que debería convertirlos en los excluidos del sistema crediticio: ser jubilados. En
la suma de créditos, un jubilado argentino con un haber mensual de $ 1.000.- (mil pesos), podrá disponer en una semana de un flujo de crédito de unos $ 15.000.- (algo menos de ₡ 15.000.- (quince
mil Euros).
¿Cómo se produce este extraño fenómeno de la inversión del destino de los créditos? Se sustenta en dos pilares.
El primero, es la garantía del dador del crédito, consistente en la misma jubilación del deudor. Es verdad que, limitado por leyes
nacionales, el embargo de haberes jubilatorios tiene un máximo del 20% (veinte por ciento) del haber jubilatorio. El acreedor podrá tardar bastante tiempo en el recupero, pero con certeza
cobrará. Como reaseguro del acreedor, éste contrata - descontándolo al deudor del capital prestado inicialmente - un seguro: si el jubilado muere antes de abonar todo lo debido, la empresa
aseguradora resarcirá al acreedor. Recordemos que la mayoría de los jubilados son ancianos y por ende con expectativas de vida menores al resto de la población.
El segundo pilar en el cuál se apoya el sistema de “créditos a los jubilados”, es la usura. Los intereses a los cuáles se pactan los
créditos a jubilados, horrorizarían a un banquero curtido de los mercados de dinero más brutales.
¿Cómo lograr que una persona pacte alegremente tomar dinero a tasas POSITIVAS superiores al 25% anual (veinticinco por ciento), con
punitorios hasta por leves atrasos, descuento inicial de “gastos administrativos”, seguros de vida con primas que triplican el valor promedio del mercado asegurador local, y “otros débitos” de
significado desconocido porque en las liquidaciones figuran con códigos ignotos?
El convencimiento se logra con el milagro de una lubricada y eficiente propaganda. Un conocido “spot” televisivo dice: “Venga a los locales
de Pipirulo, y reciba en el acto y sin trámites diez mil pesos” (por supuesto “Pipirulo” es un alias inventado por el autor de este artículo: más vale prevenir porque los usureros son activos en
la “protección del buen nombre y honor”).
En las esquinas céntricas y concurridas de las ciudades y pueblos de la Argentina, hermosas jovencitas con ajustadas ropas reparten volantes
derrochando sonrisas.
Cualquier evento de concurrencia masiva (un festival, desfiles carnavalescos, actividades deportivas y hasta la conmemoración de las fiestas
patrias) son motivo para que las jovencitas anden por el público desplegando simpatía, bonitas curvas, frases amables … y los volantes de propaganda.
Asimismo, la gigantografía del “ crédito en el acto” satura las calles de nuestro país.
Ahora bien. ¿Quiénes son los dadores de los creditos a los jubilados? Las “financieras” son las más prolíficas en esa tarea. ¿Quiénes son,
de quiénes son, o de quiénes reciben los fondos prestables las “financieras”? De los más encumbrados Bancos, tanto nacionales como multinacionales. A veces, son directamente los mismos Bancos
quiénes otorgan los “créditos chatarra”.
Para peor, algunos Bancos y financieras logran que los cuotas (servicios) de los “créditos a jubilados” sean descontados directamente de los
magros haberes de los jubilados y transferidos por los Organismos de administración de jubilaciones a los acreedores. O sea: el jubilado NO paga, “le descuentan”. Y, dado que en la Argentina
TODOS los sistemas jubilatorios son estatales (Nacionales o Provinciales, mas siempre estatales), resulta que es el mismísimo Estado el ayudante más eficaz de la usura.
Por ser el primer artículo de la categoría “la usura en en la Argentina” es suficiente Recuerden a Bill Clinton: “Es la economía, estúpido”
(¿O era así: “Es la estúpida economía”. No recuerdo, la frase data de hace 18 años, de la campaña electoral de 1992/1993, demasiado tiempo para la frágil memoria de un cuasi-anciano próximo a su
magra jubilación).
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